26 de junio de 2007

La afición del Sevilla F.C

Manolo vivió gran parte de su infancia a mi lado, primero por ser mi primo y segundo porque su madre (mi tía) por aquél entonces se llevó años luchando contra una enfermedad que al final se la llevó al cielo. Como si fuéramos hermanos, todos los veranos compartíamos algo más que juegos y risas. Conocimos juntos el fútbol con las chapas y casi a todas horas con un balón de verdad. Su jugador preferido era Santillana mientras que el mio Rincón o Gordillo. Curiosamente comenzó siendo bético, supongo que por mi cercanía o por qué no decirlo: si no decía que era del Betis le amenazaba con no poder jugar con mi balón... ¡qué cosas! El tiempo y la marcha también de su padre a los años hicieron que madurara rápido y con ello se diluyera en parte nuestra cercanía. Mi tío no es que le dejara mucho de herencia pero sí que le selló muy adentro palabras como: familia, educación, amor, trabajo... y un sentimiento hacia un equipo que no era el que él tenía desde pequeño. Manolo se convirtió en hombre siendo sevillista. Las cosas de la vida hicieron que se enamorara y casara con una bética, con suegros béticos incluidos. Sin embargo, él continuó siendo sevillista en unos años donde el equipo de nervión no jugaba como hoy, ni mucho menos. Asimismo, recuperó el estrecho lazo con su primo al tiempo que la vida le volvía a sonreír en distintos ámbitos: como el hecho de ser padre por primera vez, toda una ilusión para él.

Sin perderse ninguna final '
in situ' de su equipo, Manolo es hoy todo un sevillista de carnet desde hace años que no ha dudado en bautizar a su hija como socia del club de nervión pese a las dudas de su mujer. Un gran aficionado que se declara no 'anti-bético', dificil de encontrar en estos días, por cierto. Como podemos comprobar, hermanos, vecinos, amigos y hasta primos pueden sin 'botellazos' de por medio compartir una afición por un deporte perfectamente aunque les separen escudos diferentes que no son más que sentimientos profundos por un color, por un club, por una tradición de padres a hijos...

La pasada noche parte de la ciudad gritó los goles del Sevilla mientras que otra gran parte quedó pasmada, con envidia sana y en silencio, mucho silencio. La pasada noche no fue de las mejores para mí, sinceramente, sin embargo me alegré tremendamente por esos amigos, vecinos y primos que celebraban por Madrid otra victoria más que bien sé que me estarán recordando muchos años.
Por ellos, y sólo por ellos, este club ha llegado donde ha llegado.

Felicidades Manolo. Por cierto, el año que viene será el Betis quien se traiga también algún que otro trofeo para Sevilla, no lo dudes.

8 comentarios:

el aguaó dijo...

Primero: doble felicitación, una para tí, por este texto tan emotivo y sentido, convertido en bonito homenaje, y otra para tu primo, por tener cerca una persona como tú.

Segundo: Ojalá lleves razón y el Real Betis consiga un título el año que viene, que no venga disfrazado de trofeo en forma de Caravela o Carranza, que serán bienvenidos, pero no me refiero precisamente a esos títulos, claro está.

Un abrazo amigo Híspalis.

Persio dijo...

Enhorabuena a los sevillistas.

Los béticos, tal vez con otro presidente, a buen seguro que volverán por donde solían.

Desde la trastienda dijo...

¿El Betis un título el año que viene? mucho tienen que cambiar las cosas por heliópolis... Enhorabuena a los sevillistas y enhorabuena a ti por esta entrada en tu blog. Muchos béticos y muchos sevillistas deberían aprender que afición y rivalidad no tienen por qué ir unidas

Dama de sevillano nombre dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dama de sevillano nombre dijo...

La rivalidad deportiva cuando hay buena amistad es incluso divertida.
Tengo un amigo desde hace muchos años sevillista al máximo, y de él me acuerdo siempre.
También los tengo en este mágico mundo de los blogs, como es el amigo calleferia.
Te invito a que lo conozcas.
Un sevillista de primera, y te lo dice una bética.

Dama de sevillano nombre dijo...

Calle Feria

Ahí lo tienes.

M. Andréu dijo...

Magnífico tu texto, que debería grabarse a fuego en los dos estadios de la ciudad, para que los salvajes que entienden el fútbol no como un deporte sino como una religión se dieran cuenta de que se tiene que vivir en paz y que los derechos de uno acaban donde empiezan los del otro.

Enhorabuena de nuevo por el texto.

Kiski dijo...

La afición del Sevilla es de otra pasta.

Un Saludo

P.D: Y la del Betis de otra...