19 de agosto de 2009

Toma tu cruz por Sevilla y sígueme...

En ocasiones, la vida nos sorprende con una ‘papeleta de sitio’ sacada sin previo aviso en un tramo de la cofradía (vida) donde nunca hace falta un número antiguo para situarse entre los primeros. Un tramo largo y silencioso que nos asigna una Cruz, o varias, para cargar sobre nuestros hombros. Una Cruz a la que algunos llaman enfermedad, rechazo, miedo o simplemente problema. Una Cruz muy pesada y difícil de llevar con la que no sabes si vas a estar toda la vida o simplemente durante un corto periodo de tiempo.

A pesar de no ser aún primavera ni huela a azahar e incienso, la vida ha querido regalarme, en pleno verano, una Cruz para hacer nuevamente una penitencia. Una Cruz a la que también le he puesto un nombre, como todos. Una Cruz que no puedo cambiar de hombro por más que quiera. Una Cruz peculiar y pesada que consigue a veces desesperarme y pensar que no podré continuar el camino por mucho que crea que faltan pocas horas para llegar al Templo. Una Cruz que desanima hasta el punto de querer abandonarla como sea… y es en ese instante cuando siempre escucho esa voz que me dice: “Coge tu Cruz por Sevilla y sígueme”. Confiado como un hijo con su padre hago caso, me levanto con mi Cruz al hombro y tiro ‘pa lante’. Me coloco bien el antifaz y comienzo a ver la penitencia de otra manera, con otra filosofía… Camino por las calles de Sevilla perfumado de incienso y las miradas anónimas levantan mi ánimo, al igual que esas cortas palabras de tus seres queridos que preguntan por Campana: ¿vas bien?... y tú, con un simple gesto, expresas que sigues adelante camino de Sierpes, pues sabes esperanzado que tras la Catedral, al menos, volverás a escuchar esa pregunta un par de veces más. Y es cuando piensas que ya falta menos, que tu Cruz más tarde o temprano dejará de pesarte… Que un buen cirineo te ayudará a dejar la Cruz…que pronto llegarás al Templo para descansar de esta larga penitencia.

Aún sigo por Sierpes, y aunque tengo la sensación de que nunca se acaba el camino noto como de vez en cuando un joven cirineo alivia mi peso y me susurra a través del antifaz: “Ánimo, tú puedes, ya falta menos”.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

En primer lugar amigo Hispalis, una metáfora realmente bella. Y por supuesto sabrás que esa "cruz" no la llevas sóla que hay mucha gente que daría lo que fuera por echarte una mano y que estará en cada parada mirando desde lejos que no fallezcas, dándote el ánimo necesario.

Un fuerte abrazo.

Ángel.
Arenal de ideas...

Canónigo Alberico dijo...

un abrazo y sigue adelante compañero, si necesitas algo en tu estación de penitencia cuenta conmigo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Si hay de verdad una función que me gusta en mis estaciones de penitencia es la labor de diputado de tramo para poder auxiliar a mis hermanos.
Con esto te quiero decir que aquí hay un cirineo para compartir tu cruz si así lo necesitas.
Un abrazo y "palante"

Juanma dijo...

Yo hago mías las palabras del Canónigo, querido Pepe...no necesito decirte más.

Cuídate, besos para todos.

Humilladero dijo...

Magnífica entrada cargada de sentimiento...
Suerte

Jordi de Triana dijo...

Puedes contar con este hermano de tramo. Seguro que al final del camino verás esa Luz verdadera. Este año he visto como muchos de mis amigos se marcharon a iniciar la eterna chicotá hacia la Gloria, la tristeza no me dejaba ver más allá, pero como toda Estación de Penitencia la última parada nos lleva a encontrarnos con esos ojos que nos miran con amor y certezas. Que el Señor de San Román te ayude y pronto puedas volver a escuchar sones gitanos en una cercana Madrugá.

Un abrazo y me tienes para lo que necesites. Mis oraciones están contigo amgigo.

La gata Roma dijo...

De todo se sale en la vida, incluso de lo que parece imposible.
Para que te animes, ya que he visto que te gustan te dejo aquí las reflexiones veraniegas por si no las has visto aún http://www.youtube.com/view_play_list?p=5E8E14FBDBAC1F41

Kisses
P.S. Lo siento por no hacerte un enlace bonito pero tengo prisilla...