28 de abril de 2008

Ángel de la Guarda

En menos de un mes me he librado casi “milagrosamente” de tener dos buenos accidentes. El primero de ellos sucedió en la ducha, de buenas a primeras, sin explicación, se me cayó el plafón de hierro (alcachofa) de la parte superior de la placa de ducha. Me pasó rozando la cara, pues me encontraba justo debajo, y al recogerlo del suelo comprobé su enorme tamaño y peso. La verdad es que me quedé blanco y sin palabras… si me da en la cabeza… ¡Dios mío!

A los pocos días, estando dormido sólo en la cama me despertó un estruendo sonido. Al encender la luz de la habitación observé cómo el cuadro que estaba encima del cabecero de la cama se había descolgado y caído, pero ni me rozó. Lo lógico era que se me hubiera caído encima, ya que estaba colocado –lógicamente- tomando como base el medio de la cama. Pero ni me rozó. Retiré el cuadro, el cual estaba intacto sobre el lado opuesto al que dormía, apagué la luz, cerré los ojos y fue justo cuando me vino a la mente la imagen del Ángel de la Guarda. Sí, aquel que de pequeño rezaba junto a mi madre y del que no he vuelto a saber nada más de él porque un buen día decidí dejarle de rezar sin razón alguna. Él, en cambio, ha estado a mi lado en todo momento, prueba de ello es que sigo intacto después de multitud de incidentes que me han pasado a lo largo de mi vida.

Según la Iglesia, ellos son los encargados de velar y cuidar en todo momento de la persona a quien han sido designados como sus protectores. El Ángel de la Guarda es un ser inteligente dotado de gran pureza y oficia de puente entre Dios y su custodiado.

Todos tenemos nuestro Ángel de la Guarda, seguro. Pero ¿alguna vez os habéis acordado de él después de salvaros de algún accidente? ¿Le rezasteis de pequeño como yo? ¿Cómo os lo imagináis? (La fotografía corresponde a la fachada de la iglesia del Santo Ángel de Sevilla).

Ángel Santo de la Guarda, dulce compañía,

no me desampares ni denoche ni de día.
No me dejes solo que me perdería.
Ni vivir, ni morir en pecado mortal.
Jesús en la vida,Jesús en la muerte,
Jesús para siempre. Amén.

Ángel Santo de la guardia, tesoro del Señor,

que del cielo fuiste enviado para ser mi guardador.
Yo te ruego Ángel bendito que me libres
y me guardes de los lasos del maldito,
ahora y siempre. Amén.

11 comentarios:

Entre San Bernardo y La Oliva dijo...

Amén...

Hace pocos dias, estando yo ayudando a montar el altar de cultos de la Hermandad de Sevilla-Sur me caí de la escalera y por suerte aqui sigo intacto... ojala que nunca nos abandone El Santo Angel de la Guarda...

Una abrazo y ¿como está Laura?...

Híspalis dijo...

Laura está preciosa. Pesa ya 4.100 kg. y es toda una glotona. Muy buena, la verdad, al menos de momento... gracias por preguntar Iván. Un abrazo a tod@s.

La gata Roma dijo...

De pequeña si que le rezaba, y también aquello de "Cuatro esquinitas" Me acuerdo de mi ángel cuando me libro de algo... aunque muchas veces pienso que dentro de lo que cabe, tengo suerte...
Por lo visto el tuyo anda haciéndo méritos... me alegro.
Kisses

María_azahar dijo...

La versión que yo rezaba y que me enseñaron mi madre y mi abuela materna era:

Ángel de la Guarda,
dulce compañía
no me desampares ni de noche ni de día;
si me desamparas, ¿Qué será de mí?Ángel de la Guarda,
ruega a Dios por mí.

Yo siempre he pensado que en la vida hay personas especiales que son ángeles mandados por Dios para que nos protejan; a mí también me han pasado algunas cosas parecidas de ésas que uno piensa: "parece como si alguien me hubiera cogido en ese momento o me hubiera avisado etc.". Quizás, uno de ellos es tu hijita, Híspalis.

Un beso para ambos.

Charo.

aiNOha dijo...

Hola queridísimo amigo, me alegra ver que Laura está estupenda ^^, y tu señora?

Pues yo le rezaba bastante de pequeña, y aun lo sigo haciendo. Creo en los ángeles y mas aun en que tengo un ángel de la guarda.
¿Por algún motivo en especial? sí, pero no creo que sea ni el momento ni el lugar de contarlo, si no me tomaríais por loca! jeje

Tu ángel te cuida bien eh!

Un besito mu grande!

Zapateiro dijo...

¡Y quién no le ha rezado al Ángel de la Guarda en su niñez! Pero es cierto que un buen día, sin recordar cuándo ni por qué, dejamos de hacerlo.

Yo rezaba la versión que ha escrito María Azahar y la de "cuatro esquinas tiene mi cama, cuatro ángeles que me las guardan (...)"

Un saludo.

Glauca dijo...

A mi no me enseñaron a rezarle, aunque si me enseñaron que estaba conmigo desde que nací.

En tres ocasiones, justo antes de dormirme para que nacieran mis niños, lo último que hice fue llamar a su Angel de la Guarda.

El Caliz de la Canina dijo...

Me has recordado mi niñez Hispalis,yo le rezaba todas las noches como me enseñó mi madre ......

La última vez que lo pasé mal fué en mi casa.Serían las 3 de la mañana cuando se despega el cristal del marco de aproximadamente 1 m que hay en la cómoda se va resbalando,resbalando y se nos cae en la cama,a mi mujercita se le quedó a 1 cm de la cara,(yo estaba en el otro lado)nos entró hasta ansiedad tenía el corazón a 200 pulsaciones.Vaya mal rato que pasamos,ya no nos pudimos dormir más.Fué de verdad,acojonante,con perdón.

Nuestro Angel de la Guarda nos salvó de una situación que podía haber sido catastrofica.

Mirar bién los espejos que hay en la comoda ...........

En fin la Canina seguirá cavilando .........

El callejón de los negros dijo...

Cuantas veces tras lo que podía haber sido algo catastrófico en mi entorno he mirado hacía atrás y dicho, gracias por llegar a tiempo. Todos tenemos un ángel que hace lo que puede. ¿Le ayudamos nosotros a ayudarnos? muchas veces ese ángel es de carne y hueso.

Saludos
Antonio

M. Andréu dijo...

Yo le rezaba de pequeño, aunque la oración que sabía era la misma que ha repetido maria_azahar. Al leer la tuya he llegado a dudar.

El Ángel de la Guarda creo que debe estar acostumbrado a que nos olvidemos de él cuando nos hacemos mayores, pero yo también creo que sigue estando ahí.

Besos a Laura.

el aguaó dijo...

Yo creo que todos, alguna que otra vez, nos hemos encomendado a nuestro Ángel de la Guarda.

Amigo, me alegro que sólo se haya quedado en un susto.

Un abrazo.