1 de julio de 2008

La Santa Catalina del Aguador de Sevilla

Hace tiempo que quería dedicar una entrada a la dejadez que vive por desgracia la parroquia de Santa Catalina. Una joya arquitectónica sevillana a la que el Ayuntamiento hispalense le ha dado de lado totalmente para desgracia de los que tenemos la suerte de vivir junto a ella y por su puesto para desgracia de todo aquel buen sevillano. Como digo, quería hablar de su estado actual, subir fotos, etc. Pero hoy, leyendo como hago muy habitualmente los blog de mis enlaces a los que tanto admiro, (siempre lo hago aunuque no siempre tengo tiempo suficiente para dejar algún comentario), he leído una entrada que resume a la perfección el sentir y devenir de esta Iglesia tan popular en Sevilla. Por ello, no merece la pena que escriba innecesariamente, nunca superaría a mi admirado Aguaó. Él, Ramsés Torres (El Aguador de Sevilla), describe un bella y melancólica historia sobre una persona mayor cuya vida a estado muy vinculada con la Iglesia de Santa Catalina y que decide al cabo de muchos años volver a ver en qué estado se encuentra tanto su iglesia como el barrio que supuestamente lo vió nacer. Sinceramente, una historia digna de leer y sacar cada cual su conslusión. Con el permiso del autor: 'Sólo en fotografías'

4 comentarios:

Glauca dijo...

Un prólogo perfecto... te honra Híspalis.

el aguaó dijo...

Amigo... ¡qué grande eres! Tus palabas son un auténtico honor para mí. Gracias una vez más por enlazarme en tu blog y por esta bellísima presentación.

Eres un crack.

Un fortísimo abrazo.

Dama dijo...

Toda una presentación digna y a su altura.

¡que pena de mi iglesia!, confío que en breve se arregle, si en vez de una Hermandad de 400 nazarenos en su lugar estuviese otra más "numerosa" no sé yo que habría pasado...

Un besazo.
Y otro para Laura.

Anónimo dijo...

Es la primera vez que entro y me ha gustado mucho lo que he leido.

Pienso que la persona que lo hace, lo ha hecho desde el corazón y con todo sentimiento.

Por supuesto que es labor de todos el luchar en contra de la desidia de muhos, y conservar a toda costa todo lo que en definitiva forma parte de nuestra historia. Enhora buena. M.Carmen