12 de noviembre de 2009

San Lorenzo de Sevilla

San Lorenzo es para muchos el ‘corazón’ de la ciudad, y no me refiero al plano urbanístico, tampoco financiero, es más que eso… San Lorenzo es ese lugar de ‘peregrinación’ que nos enseñaron desde muy niños nuestros padres, un ‘confesionario’ donde visitan cada día cientos de creyentes para hablar –arrodillados- con Dios. Pero también es un enclave privativo, y me consta, para muchos ‘no creyentes’ que buscan algunas respuestas existenciales a través de la reflexión y la armonía. Y por supuesto, un punto turístico indispensable de visitar para comprender nuestras raíces más profundas.

Lo cierto es que siempre que paso por sus inmediaciones, sea el día y la hora que sea, hago todo lo posible por pisar esta plaza, echar la vista hacia las envidiables palomas que habitan entre los árboles y tejados, respirar hondo… y coger fuerzas para seguir caminando y poder tener la valentía suficiente como para entrar a visitar al Señor de Sevilla: Jesús del Gran Poder. El mismo Cristo abrazado a una Cruz que rezaba cada viernes mi abuela, y como ella misma contaba, también su madre y abuela…generación tras generación.

Repasando la historia, hay que saber que San Lorenzo ha sido a lo largo de los años uno de los lugares de Sevilla con más estirpe y señorío, con numerosas edificaciones de carácter señorial. Testigo de muchos sucesos relevantes de la ciudad: En 1652 se puso fin al motín de la Feria, ocasionado por la carestía del pan (Omn.Sanc), ahorcando en ella a uno de los amotinados. Ha presenciado numerosas inundaciones y paso de barcas, y en 1965 fue marco del jubiloso traslado de la Imagen de Jesús del Gran Poder desde la Parroquia de San Lorenzo a su nueva Basílica, y en 1920 de los funerales del gran torero Joselito el Gallo, entre otros muchos acontecimientos. La última remodelación de la Plaza de San Lorenzo comenzó en el 2003, a cargo de la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla, convirtiéndola en poco tiempo en una zona peatonal sin niveles, como existía años atrás. También se colocó –acertadamente- un monumento (obra de
Sebastián Santos Calero) al escultor que dio ‘vida’ a Jesús del Gran Poder.

Pero San Lorenzo también posee otro encanto muy singular: Una Parroquia de gran solera que da refugio a varias Hermandades que hacen estación de penitencia a la S.I. Catedral de Sevilla. Además, su portón escenifica para muchos nostálgicos cofrades el fin de la Semana santa de Sevilla, justo cuando la Soledad de San Lorenzo entra en la parroquia cada noche del Sábado Santo. Asimismo, esta elegante Parroquia protege ‘entre rejas’ a una de las Vírgenes más guapas de la ciudad de Sevilla, cuyo nombre tampoco pasa desapercibido por nadie: ‘Dulce Nombre’. Para mi guarda un particular encanto, pues estoy convencido que refleja -sorprendentemente- la gran belleza de la mujer sevillana. Una talla creada por Antonio Castillo Lastrucci en 1924. Mide de alto 1,73 mts. Es la primera y más característica de las dolorosas de tipo ‘castizo sevillana’, de las labradas y creadas por su autor. Para ejecutar su talla Castillo Lastrucci tuvo como paradigma a una modelo suya de sus tiempos de artista profano y vecina del sevillano barrio de San Vicente, llamada María Vicenta Cos García (Sevilla, 1901 - Tenerife, 1980).



Cuentan los más viejos y las esquinas de leyendas que la musa se trataba de una mujer prostituta que abundaba la Alameda y que el autor quedó prendado por su belleza. Lo cierto y verdad es que la Virgen del Dulce Nombre de San Lorenzo es –a mi juicio- una de las Vírgenes con más hermosura y brillantez de toda la ciudad de Sevilla.

Sé que puede tu Dulzura
curar el dolor del hombre,
porque eres la criatura
que en el corazón perdura
con solo decir tu Nombre.

Llevas la gracia en tu manto,
y eres el puerto que salva,
plácido aroma en el alba,
suspiro del Martes Santo.
Tu gozo se hace quebranto
en el lento atardecer
y te siento florecer
en la Madrugada herida
dulcificando la vida
con tu Nombre de mujer.

Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, Pregón S. Santa de Sevilla 2006

5 comentarios:

Pepe Luis dijo...

María Cos, era una bailarina de Realito muchacha del Barrio de San Lorenzo, he vito fotos de ella y creame V.m. que en nada se parece a quien un día nuestros padres nos enseñaron a rezar las primeras oraciones.
Hechizados por su belleza morena fuimos creciendo día día, y Ella sabedora de tantas cosas, siempre ponía su Dulce Nombre en nuestro pensamiento, llenando con su Gracia nuestros momentos de felicidad y siendo nuestro consuelo cuando la vida se torcía y no encontrábamos salida a nuestras desdichas.
En su Dulce Nombre nacimos, crecimos y ante su Dulce Nombre un día saldremos a su encuentro, sabedores de que nuestras madres, nuestras hermanas y nuestras hijas responden por el Dulce Nombre que elegimos para que las protegieran a ellas y a nosotros.
Dicen que aquella muchachita de San Lorenzo, que salió de aquel taller de Castillo, la llevaron a San Román a primeros de Enero, pero que apenas pasó la Semana Santa empezó a sentir nostalgia de su Barrio...
Su belleza peregrina, volvió entre el gentío a su barrio una noche de final de primavera, sólo sabemos que desde entonces habita en San Lorenzo, y que un día Alguien que Todo lo Puede, sabedor que su Madre sólo podía estar sobre el pedestal que había soportado tantos besos, la aupó a él, y desde entonces habita en la Plaza más bonita del Universo.

Híspalis dijo...

Muchas gracias Pepe Luis por tu magnífica aportación, digna de toda una entrada. Aquí tienes siempre tu casa.

Un saludo.

dama dijo...

La gracia sevillana bajo palio, la vuelta de la esquina de Jesús del Gran Poder con el misterio con más trabajo de esta Semana Santa, las entradas de mi juventud, mi cofradía número cuatro de mis cinco cofradías...

Lo malo es que mis hijos salen en San Benito.

Híspalis dijo...

Ya veo, Dama, que San Lorenzo también significa mucho para ti.

San Benito también es otro gran barrio cofrade.

Raimundo dijo...

Niño mete otra boda que se te viene a bajo las visitas...