28 de enero de 2010

Gramática bien explicada

De los cientos de correos anónimos y no anónimos que recibe este blog casi a diario (de todo tipo y colores) en ocasiones extraigo algunos que merecen la pena su reflexión. Puntualizo que se trata de una carta llegada al buzon de correos de forma anónima, por si hay algún lector que piense que es un artículo elaborado por este Blog. Sin duda, una carta digna de leer y sacar conclusiones…

“Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 48 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "pre-escolar", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" (sí, sí, de IGLESIA, ¿qué pasa? ¿se va a molestar algún árabe?), la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos. En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión (¡!) y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían. En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda; -us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro). Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí que se dice "Presidente" y no Presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe el cargo.

Y... vamos con la Gramática. En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte". Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción. De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no "dirigenta"; "residente", o "residenta”.

Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!”.

4 comentarios:

Casas rurales en Sevilla dijo...

Olé, olé y olé. Excelente exposición, un poquito radical pero certera sin duda.
Más allá de las modas políticas existe una cosa que se llama gramática.

Gracias por las aclaraciones.

rcalber dijo...

Lo cierto es que la Real Academia ha tenido que admitir ese tipo de términos como correctos.

Lo que se señala de los participios activos es cierto e incluso yo mismo poseo algún libro digital de gramática que así lo señala.

La RAE tiene que adaptarse al lenguaje de la calle y a mi juicio lo hace de una forma bastante flexible (Se han admitido términos como carné o Hacera y algunas dobles grafías más que dañan la vista)

Anónimo dijo...

Desde el balcón de los Alcores asomado me encuentro un blog raro como el suyo, lugar en el que se hace una defensa de la muy denostada gramática (mucha culpa tienen nuestros representantes políticos y representantas políticas, miembros y miembras de la muy fervorosa hermandad de la incultura). Por ello le felicito y le pido que, si no es mucha carga, añada el siguiente enlace a su lista de blogs:
www.desdeelbalcondelosalcores.blogspot.com

marga dijo...

Y entonces, ¿ por qué se dice gobernanta, parturienta o asistenta?. Y, ¿por qué se admite modisto? Para justificar por qué hay que desterrar el uso sexista del lenguaje creo que lo mejor es escuchar una conferencia de Mercedes Bengoechea que se puede encontrar en: http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article1082, en la que nos da las claves para entender lo importante que es dejar de utilizar un lenguaje que invisibiliza, discrimina y denigra a la mitad de la población, las mujeres.
A la persona que ha redactado el texto anterior, (no sé si es hombre o mujer porque no lo ha firmado), le hubiera venido bien que en el colegio además de enseñarle a amar nuestra lengua y nuestra cultura le hubieran enseñado que no está bien burlarse ni insultar, llamando ignorantes, a quien no piensa como él, que le hubieran dado unas nociones de cómo practicar la tolerancia, el respeto y todos esos valores que, a mi entender, deben ir por delante de los saberes académicos porque son los que nos hacen PERSONAS.
Margarita Honrubia Anel
Se me olvidaba: por motivos obvios, no creo que hayas aguado la fiesta a los hombres que se han asociado para conseguir la igualdad entre los sexos, ya sabían cuando se asociaron que tendrían que luchar contra las resistencias machistas.