9 de julio de 2008

Salud concedida, gracias Señor

El pasado 30 de marzo escribí una entrada titulada ‘Esperanza, fuerza y Salud’ hablando sobre la operación de la madre de un buen amigo (Quino), a la que le habían diagnosticado un tumor. En esa entrada también conté que días antes acudí a visitar a mi Cristo de la Salud (Los Gitanos) para pedirle por ella y una pronta mejoría. A todo esto hay que señalar que fueron numerosos los comentarios de ánimo y aliento que la entrada recibió. Podéis corroborarlo ustedes mismos. Pues bien, creo que es de justicia contar lo que hace pocos días me sucedió a colación con el tema.

No hace más de una semana, estando en el trabajo, sonó mi móvil. Me sorprendí principalmente por dos motivos: primero por la hora temprana y segundo porque el número que aparecía en mi pantalla de móvil no lo tenía en la agenda. Descolgué inseguro y tras el propio “sí, dígame…” escuché rápidamente al otro lado la voz de Quino que me telefoneaba desde su trabajo supongo. Durante 30 segundos mantuvimos conversación de “besugos” preguntándonos sobre cómo nos van las cosas y de más, puesto que hacía tiempo que no nos veíamos. Hasta que por fin pregunté lo que realmente más me tramaba. “Oye, Quino, ¿cómo anda tu madre?”. Fue cuando más me sorprendió: “Sí, sobre esto te llamaba”, puntualizó en seco. “Hace unos días que le volvieron a hacer unas pruebas a mi madre y los resultados han dado negativos, vamos que está totalmente curada del tumor”, aclaró. Antes de que pudiera contestarle finalizó diciéndome que “tan sólo te he llamado para que lo supieras”. Mi alegría no cabía dentro de mi, no todos los días te levantas con una buena noticia, y esa era para alegrarse y mucho. Le agradecí su detalle y le dije que me alegraba no sólo por su madre sino por todos los que seguro han estado a su lado, como mi amigo Quino.

Ahora toca agradecer a todos esos comentarios de aliento que dejasteis en su día en la entrada del pasado mes de marzo y sobre todo, al que está ahí arriba por haber escuchado las súplicas y rezos de más de uno. Como digo, ahora también toca volver a visitar al Señor de la Salud para darle personalmente las gracias.

12 comentarios:

Du Guesclin dijo...

Es una grandísima alegría que después de tanto tiempo como llevaba sin entrar en tu blog encuentre al hacerlo una imagen del Señor de la Salud y la gratísima noticia de la curación de la madre de tu amigo.

Saludos y me alegro mucho.

Carriles Bici Sevilla dijo...

Me alegro mucho de que todo haya ido bien y se haya curado la madre de tu amigo.

Un saludo amigo Híspalis

María_azahar dijo...

Me alegro muchísimo, Híspalis, por esa llamada bendecida por Dios con la buena nueva de la curación de la madre de tu amigo Quino.

Un beso.

el aguaó dijo...

Hay dos puntos a resaltar en esta entrada querido Híspalis: la Fe y las Gracias.

La primera se demuestra diariamente, y la segunda hay que cumplirla del mismo modo.

Me alegro muchísimo de esta noticia. Muchísimo.

Un fuerte abrazo amigo.

América dijo...

Tan solo enhorabuena preciosa foto un regalo para la esperanza.

La gata Roma dijo...

Me alegro mucho Híspalis, como tú dices, a veces las noticias buenas no es que sobren, así que es una tremenda alegría cuando se recibe una de este tipo.
Kisses

aiNOha dijo...

No sabes cuánto me alegro queridísimo Híspalis, por desgracia se de que va ese tema y es la mejor noticia que se puede tener ^^

Un besito!!

Moe de Triana dijo...

Peasso de noticia miarma, de las que alegran la mañana.

Un saludasso.

El Caliz de la Canina dijo...

Ahí algo arriba que nos ayuda a sacar fuerzas de donde no las hay.

La Canina seguirá cavilando .....

El callejón de los negros dijo...

Estupendo, gran noticia!

Antonio

Herodes de la Bética dijo...

Entrar tras las vacaciones y leer ésto, es una enorme satisfacción, y sobre todo una gran alegría. Aún existen los milagros, y cómo Tú bien sabes, le digan Cisquero, o le llamen Manué, vuele sobre la marisma, o habite en calle Feria, Resolana, visite la calle Dueñas bajo el relente de la madrugá o sea faro de luz, cruzando un puente con la luz del mediodía, están siempre con nosotros.
Un abrazo y un beso muy grandote para la pequeña Laura, que tiene que estar ya para comérsela.

Glauca dijo...

¡Que alegría!